Del nueve como número satánico



El nueve es el número más malvado, a causa de su estabilidad.
(Crowley, Liber LVIII)




Es muy conocido que 666 es el número de la Bestia, es decir del Demonio. Pero realmente, llevando a cabo hasta su término las operaciones de la numerología clásica, el verdadero número satánico es el 9. En la tradición numerológica las cifras siempre se suman hasta reducirse a un solo dígito:

6 + 6 + 6 = 18
1 + 8 = 9

El 9 es el último de los números simples y aparece de manera destacada en la tradición satanista: Nueve son precisamente las "Declaraciones Satánicas" fundacionales de Anton La Vey, expuestas en su Biblia Satánica. También suma nueve su lista de "Pecados Satánicos". El mismo LaVey titulará una de sus ceremonias más interesantes el Ritual de los Nueve Ángulos (y este nombre adoptará más tarde una controvertida organización satánica). Otro de sus rituales, titulado Die Elektrischen Vorspiele, hace referencia a "los nueve planos". Y la propia Iglesia de Satán está regida desde su fundación por un "Consejo de los Nueve".

El 9 es un número con propiedades aritméticas fascinantes, especialmente en la multiplicación y en la adición. Cuando se multiplica cualquier número por 9, si se suman los digitos resultantes hasta llegar a una sola cifra, ésta será siempre 9. Por ejemplo:

7 x 9 = 63

Y reduciéndolo a una sola cifra:

6 + 3 = 9

Esta propiedad puede comprobarse con cualquier número, no importa lo elevado que sea. Por ejemplo:

831 x 9 = 7479
7 + 4 + 7 + 9 =  27
2 + 7 = 9

Ningún otro número funciona de manera similar.

En la adición sucede exactamente lo contrario: Cualquier número simple sumado a 9 da como resultado el mismo número original, el 9 indefectiblemente desaparece:

2 + 9 = 11
1 + 1 = 2

8 + 9 = 17
1 + 7 = 8

Tampoco puede encontrarse una propiedad parecida en ningún otro número.

El 9 aparece como cifra destacada en varias tradiciones ocultistas y herméticas. Para Pitágoras constituía el emblema de la materia. W. Wynn Westcott escribió: "No hay número elemental más allá del nueve, por lo tanto es como el horizonte: porque todos los números están limitados por él. Encontramos que ha sido llamado "Prometeo" y "Libertad desde la Lucha" y "Vulcano", porque la ascensión de los números llega hasta él, igual que la ascensión de las cosas descompuestas por el fuego llega hasta la Esfera del Fuego. (...) También ha sido llamado "Telesphoros" o "Que conduce a un final" porque el retoño humano es llevado nueve meses por su progenitora." (Numbers. 1911, p. 89)

El arcano IX del Tarot ("El Ermitaño") es la carta que acompaña siempre de manera más estrecha a un mago negro satánico, junto al arcano XV ("El Diablo").

El ancestral carácter malvado o siniestro del número 9 para la tradición bíblica se menciona en diversos pasajes de sus textos. Se enumeran nueve órdenes de demonios en el Sheol (Infierno). El demonio gigante Og, enemigo de Moisés, se describe escuetamente señalando que su sarcófago de hierro, donde dormía, tenía precisamente nueve codos de largo. Y es a la novena hora cuando el Nazareno expira en la cruz.

En el mundo romano existieron la Novennalia y el Novendiale, ambos asociados a la muerte y a fenómenos siniestros. La Novennalia era una festividad dedicada a los difuntos, que tenía lugar cada nueve años, como su nombre señala. Los muertos en Roma eran enterrados precisamente al noveno día de su muerte. El Novendiale era un ritual de sacrificios celebrado durante nueve días cuando aparecía algún prodigio o fenómeno sobrenatural que se consideraba inquietante o amenazador.

En la oscura cosmología nórdica antigua existen nueve universos y nueve reinos celestiales (Skáldskaparmál). Odín pende del árbol Yggdrasill por nueve días y nueve noches y establece 18 (1 + 8) runas. Draupnir, el anillo de Odín, gotea ocho anillos como él cada nueve noches, produciéndose así un resultado total de nueve anillos. Heimdallr tiene nueve madres y hay nueve dioses supervivientes de Ragnarök. El símbolo mágico Valknut está formado por tres triángulos, lo que supone una figura de nueve puntas.




El 9 se encuentra también como número central en otras cosmogonías del mundo, de Celtia, India, Egipto y Mesoamérica. Nueve Señores de la Noche aparecen tanto en la mitología azteca como en la maya. Sus nombres aztecas son: Xiuhtecuhtli, Tecpatl, Piltzintecuhtli, Centeotl, Mictlantecuhtli, Chalchiuhtlicue, Tlazoteotl, Tepeyollotl y Tlaloc. Sus nombres mayas están ocultos.



© Miguel AlgOl


Traducción al portugués

3 comentarios:

V.I dijo...

Es cierto, el Ermitaño es un arcano muy luciferino, después de todo, brilla con luz propia y se basta a sí mismo para transitar su camino.
Saludos :)

Anónimo dijo...

Muy bueno el artícuo sobre el 9 como horizonte de todos los números, me ha recordado este simil al eneagrama de Gurdjieff. Por otro lado en el sufismo los tasbihs tienen 99 cuentas agrupadas en tres series de 33. Suerte y saludos

Miguel AlgOl dijo...

Gracias por estas interesantes aportaciones. Saludos.