El susurrador





El volumen con que se dicen las cosas parece directamente opuesto a su importancia. Los hechos verdaderamente trascendentales siempre se han contado en voz baja... Cuanto más alto es un sonido, más aturde la capacidad de pensar, como el alarido del karateca o las sirenas de los bombarderos en picado. Por eso todos los charlatanes adoran el megáfono, todos los embaucadores hablan a gritos. Me alejo de los que dan grandes voces a mi alrededor para recuperar el silencio, mi silencio, en el que pueda escuchar claramente los susurros del Demonio.



© Miguel AlgOl

4 comentarios:

Son Of The New Aeon dijo...

Él habla sin voz. Lo percibo cuando, en Silencio, se crea una certeza en mi mente. Una certeza que llama a la acción.

Miguel AlgOl dijo...

Gracias por tu comentario. Lo suscribo.

Baal Ajaramillo dijo...

que buen poema lleno de sabiduria

Miguel AlgOl dijo...

Gracias, Baal.