L Anno Satanas





A los amigos de El Baile del Espíritu:

Yo no os deseo para el nuevo año "paz y felicidad"... ¿O es que todavía creéis en el Cielo? Yo os deseo retos auténticos, altas murallas a conquistar, desafíos que os obliguen a transformaros para seguir adelante, y grandes victorias sobre vosotros mismos.

Los demonios no esperan



Muchas personas se acercan al satanismo como se acercan a una religión. Lo de inscribirse en el registro de iglesias de América no es lo que más aprecio del Dr. LaVey. Esas personas vienen del judeocristianismo y buscan un maestro, una fe ciega, un dios... Y también esperan encontrarse con unos misioneros deseosos de evangelizar a todo el que se aproxime. Quieren que les mandemos gratis el libro del mormón diabólico y que escuchemos pacientemente sus cuitas miserables...

Pero el satanismo no es una religión, sino la antirreligión por excelencia. Satán no odia a Jesús por tener la cara de capullo que tiene, sino por ser un dios. Satán odia de todo corazón a todos los dioses y quiere aniquilarlos para que su curioso experimento en la Tierra, el ser humano, demuestre hasta dónde puede llegar por sus propios medios.

Los satanistas no hacemos proselitismo. No nos gustan los rebaños y por eso no sentimos ningún apego por las mayorías, por los "muchos". No obtenemos ningún beneficio personal en llegar a ser "más". Por lo tanto no buscamos nueva gente, nos importa muy poco si al valiente o aburrido que se decidió a escribirnos le hemos convencido o no. Si no nos beneficia, no nos interesa — primera regla de la antirreligión satánica.

El susurrador





El volumen con que se dicen las cosas parece directamente opuesto a su importancia. Los hechos verdaderamente trascendentales siempre se han contado en voz baja... Cuanto más alto es un sonido, más aturde la capacidad de pensar, como el alarido del karateca o las sirenas de los bombarderos en picado. Por eso todos los charlatanes adoran el megáfono, todos los embaucadores hablan a gritos. Me alejo de los que dan grandes voces a mi alrededor para recuperar el silencio, mi silencio, en el que pueda escuchar claramente los susurros del Demonio.