Satán es la valentía de vivir





(El Demonio me hizo escribirlo)


Satán no es un ídolo que exige pleitesía. ¡Como si él necesitara los halagos de los pobres mortales! El ridículo dios cristiano, el padre del Nazareno, sí parece estar muy preocupado por si lo quieren o no lo quieren. El diosecillo de la Biblia exige ser amado, parece que su autoestima pasa por malos momentos... Si no lo amas, te castiga; así es de narciso y de rencoroso. A Satán tu amor le importa un bledo. Si no lo quieres, tú te lo pierdes.

Satán quiere el máximo desarrollo de todas tus capacidades físicas, mentales, anímicas, eróticas, oníricas, artísticas... Satán te enseña desde su trono negro en el centro del aquelarre, mientras vienen a besarle el culo todos los brujos, que no debes respetar ningún límite que tu vida desee trascender. Satán quiere que apures tu existencia plenamente, como una hoguera que lo devora todo. A esa hoguera del placer y del conocimiento los asesinos de la vida vestidos de sotana la han llamado "Infierno".

Satán sólo quiere que disfrutes de estar vivo. La vida de cada uno: una experiencia única, irrepetible, que no vale nada dentro de la inmensidad del Universo, y a la vez lo vale todo. Cada vida es un mundo por inventar completamente, una nueva Creación. Satán te dice que no te pares en la trampa de los umbrales que te inventas ante ti mismo constantemente, sin sentido, sólo por miedo. Satán tiene curiosidad por ver hasta dónde eres capaz de llegar.

Si cuando te entran ganas de vivir, de crear, de transformarte en algo nuevo, te acude inmediatamente la duda, el miedo, la vergüenza, eso es que la pútrida mano del ídolo de la Biblia se te ha posado en la frente. Si por el contrario, ante esos deseos, sólo sientes la necesidad de aire puro, de horizontes abiertos, de nuevas aventuras, es que Satán te está soplando en la nuca. Déjate llevar por la voz que dentro de ti quiere vivir sin límites, déjate arrebatar por Satán.

Satán eligió el mundo contra el orden muerto de los dioses. Satán se enamoró del ser humano como potencialidad, como posibilidad; Satán sigue esperando al hombre pleno, libre, alegre, en cada retoño que nace. Satán sigue ofreciendo la manzana de la sabiduría a cada persona.

Satán está más allá de tu miedo irracional. Vence a tu miedo y llegarás a él (o él vendrá a ti, que es lo mismo). Ese miedo que se interpone entre ti y Satán es el mismo miedo que se interpone entre ti y tus deseos más auténticos, entre ti y tu vida plena. Cuando venzas el miedo a vivir sin fronteras no tendrás miedo de que Satán venga a verte por las noches. Y es que entonces serás, de verdad, libre.




© Miguel AlgOl