Una introducción al vampirismo psíquico

por Leni Austine



Vas como flotando a través de tu día, te sientes de buen humor, y decides encontrarte con alguien que conoces. Pero esta persona se lanza a su crónica diaria de desgracias: está harta de su trabajo, no puede conseguir un préstamo, su apartamento tiene problemas, se le ha estropeado el coche, la ha dejado su pareja. Chasqueas la lengua como muestra de simpatía, haces sugerencias que sabes que no seguirá y le prometes que puede contar contigo.

Tu amigo se va caminando con una sonrisa, pero tú sientes que te ha pasado por encima un camión. Tu buen humor se ha evaporado. ¿Qué ha pasado?

Olvídate de los seres amenazantes y oscuros con ropas estupendas y el pelo perfecto. Los vampiros psíquicos modernos no se consideran poderosos o invencibles. Todo lo contrario. Son víctimas perpetuas y se abalanzan hacia quienes les sigan su guión, tanto victimizándolos como jugando el papel de rescatadores. Los vampiros psíquicos son unos condenados narcisistas. No quieren más que estar cerca de quien pueda reafirmar su imagen de sí mismos como pobres almas sufridoras. Todo gira en torno a esto. Y para ser sinceros, a diferencia de Drácula, casi ningún vampiro psíquico se da cuenta de sus efectos en la gente de la que se nutre.


Cuando jugamos el papel de víctimas —y no me estoy refiriendo a gente que ha sido realmente traumatizada por algo— nos desprendemos de nuestro poder. Entendiendo toda interacción como un dilema entre ganar o perder, sentimos que sólo ganamos si logramos implicar en nuestra situación a los demás. Esta actitud nos libra de tomar la responsabilidad de nuestra propia vida... Cada cosa que nos suceda siempre será la culpa de algún otro.

Piensa en la gente que consideras poderosa. No me refiero a los fanfarrones ni a los peliculeros, sino a la gente que parece tener vidas estupendas. Las cosas les van bien, y si no es así, saben moverse y trasladarse a mejores lugares. No juegan al juego de echarle la culpa a alguien y se rodean de gente que disfruta de su vida y de su trabajo y que sabe tomar buenas decisiones cuando las cosas no funcionan. Este tipo de gente no envidia el éxito de sus amigos, ni se rodean de lamentables perdedores que les hagan parecer a ellos mejores en comparación.

Por otro lado, los vampiros psíquicos se aprovechan del hecho de que nuestra cultura no nos enseña a saber ser poderosos por nosotros mismos. Esperan que los demás sean tan débiles y desgraciados como ellos. Cuando nos sentimos débiles y sin fuerzas, se abren agujeros en nuestro campo de energía psíquica: el escudo invisible que utilizamos para poder separarnos a nosotros mismos de los ataques psíquicos o emocionales. Del mismo modo que el estrés puede mermar nuestra inmunidad física y hacernos propensos a los resfriados, un escudo psíquico agotado nos hace vulnerables a la enfermedad psíquica. Las grietas de nuestro escudo ofrecen un estupendo sitio a los vampiros psíquicos por donde hundir sus colmillos. Y dado que (a diferencia del tipo mítico de vampiro) un ataque psíquico no deja marcas visibles, no hay modo racional de decir "¡Eh, deja de succionarme ya!". Cualquier queja hará que parezca que estamos locos. Así que dudamos de nosotros mismos, dudamos de nuestras percepciones, y el escudo psíquico se debilitará aún más. El ciclo continúa.  

Una manera simple pero efectiva de autodefensa psíquica es la conocida como escudo protector, una técnica bastante abandonada hoy en los círculos paganos. Pero el escudo es realmente importante: Cuando hace mal tiempo no salimos sin abrigo, o no nos marchamos de casa dejando las ventanas completamente abiertas. Si lo hacemos, nos arriesgamos a un catarro o a encontrarnos al volver con que ha volado el equipo de televisión. Entonces, y dado el estrés, la ansiedad y la patente violencia que suelen llenar nuestro ancho de banda psíquico ¿por qué deberíamos meternos en el mundo sin estar protegidos?

Algunas personas dicen que la mejor defensa es la no defensa. Normalmente esto va acompañado de frases del tipo de "si crees que te van a atacar, te atacarán". Hay algo de verdad en la idea de que cierto tipo de ataque psíquico (como las maldiciones respaldadas por el conjunto de la sociedad en las culturas tradicionales) depende sustancialmente del miedo de la víctima a su efecto. Pero en el terreno de los ataques psíquicos no anunciados, esa afirmación tiene tan poco sentido como decir que un vehículo cerrado constituye en sí mismo una invitación al robo. Depende en buena medida de nosotros mismos conseguir nuestra buena suerte, pero también hay gente ahí fuera que no alberga en sus corazones precisamente nuestros mejores intereses.


Beneficios de un escudo psíquico sólido

Un buen escudo emana de nuestra actitud positiva. Cuando un vampiro psíquico quiere extender su repugnante estado de ánimo, nuestra actitud positiva hacia nosotros mismos se lo hace imposible. Mostrar nuestra luz cuando ellos intentan que nos sintamos mal les impide lo que desean. Es como un aikido psíquico.

Un escudo psíquico puede hacerse de cualquier material que puedas visualizar. Algunas personas lo ven como un cobertor que se echan encima cuando alguna cosa desagradable llega hasta ellos, mientras que otras lo ven como un campo de fuerza de estilo Star Trek. Hay otras que lo imaginan como una membrana semipermeable, como las que se usan en la diálisis —la sangre fluye libremente a través de ella, pero todos los materiales tóxicos quedan filtrados. Esta imagen nos permite establecer el nivel de protección adecuado para que las cosas buenas (el amor, los números de lotería, la energía positiva) puedan pasar, pero la mierda se quede fuera. Personalmente, mi imagen favorita es la de unas puertas de garaje que caen a mi alrededor bloqueando las cosas que no quiero. Dependiendo de lo vulnerable que me sienta, estas puertas pueden estar hechas de luz blanca o de sólido acero.

Lo mejor de construirse escudos contra los ataques psíquicos es que, al desarrollar tus defensas, incrementas tu confianza en ti mismo y tus habilidades mágicas. Dejar a los "vampiros" fuera es sólo un magnífico efecto colateral. Sin duda el ajo es mucho mejor para cocinar que para colgárselo alrededor del cuello.


© Leni Austine


© de la traducción española Miguel AlgOl

3 comentarios:

Khuai i'Eszmaill dijo...

Resulta complicado a menudo percatarse de cuánto nos frenan estas personas... y de alejarse de ellas a tiempo. Ya recomendaba LaVey en su Biblia Satánica algunas actitudes de sincera indiferencia para alejarse de estas personas lo antes posible.

dafnet dijo...

Gracias Miguel, muy interesante.
Te hablaré de otro tipo de vampiros que encontré hace unos años.
Pues bien,hace unos años, en una época de intensos viajes digamos que dimensionales,literalmente me encontre en un "sitio" de donde quise salir, en cuanto vi que habia por alli. Bien, pues, en un determinado momento , vi un grupo de cinco "entidades"por llamarlas de algun modo, no tenian colmillos, ni vestian como dracula, no, jaja , tenian aspecto como de jovenes algo marginales, por describirtelos mas o menos. Su aspecto humano, en apariencia, al menos más que las otras clases que habia alli. Bien, pues yo sabia, y no me preguntes como jajaj porque ni idea, que ellos podrian ayudarme a salir de aquel sitio. Bueno, es largo de contar, solo resumo eh, bueno, pues ellos hicieron de guias dimensionales,me guiaron hasta la salida de aquel lugar. Curioso era que se movian por los tejados de supuestos edificios de aquel lugar. Ibamos de tejado en tejado corriendo y saltando, me dio la impresión de que tocaban el suelo poco, vamos que ellos vivian más por alli arriba y no se mezclaban mucho con los otros que eran diferentes a ellos. Eran muy agresivos, se notaba en ellos su parte animal muchisimo más que la parte humana, que conservaban algo.Curioso tambien, es que en determinado momento, una presencia a la cual yo no veia pero oia me advirtió que no les dejra ver mis manos, en concreto las uñas. Luego al fijarme en ellos vi que sus uñas eran negras,como si las tuvieran pintadas asi. Me imagino que estas cosas eran simbolicas, claro, pero a lo que iba, que yo no creia en vampiros, si en vampiros psiquicos como los de este articulo, pero no en otro tipo de vampiros, Y este encuentro cambió esa creencia. Lo curioso es que actuaban de guias interdimensionales. No se si bebeian sangre jaja, lo desconozco. Pero en fin, esa es mi experiencia.¿Alguien sabe algo de esto? No he encontrado información al respecto. Pero haberlo hailos.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Me ha venido a la mente miguel, la ley numero 10 de las 48 leyes del poder de robert greene sobre el evitar a los perdedores y desdichados. Sin duda, la energia negativa de ciertas gentes puede afectar demasiado nuestra propia energia. Saludos.
magister dixit