La Magia y la Realidad



La Magia no es un intento pueril de evadir o negar la Realidad. Al contrario, es una investigación sin aprioris sobre sus muchas posibilidades, y una puesta en práctica de los resultados obtenidos. La Realidad es tan inmensa como todas las experiencias que han sucedido alguna vez, por más extrañas o únicas que hayan sido. Hacer es hacer dentro de la Realidad, y también así agrandarla.

Comprendo a la mayoría de las personas que no cree en la Magia, porque su imagen de la Magia, para decirlo claramente, es ridícula. Se alimenta de la literatura de ficción o del cine, donde pasan cosas como que con una vara conviertes a uno en sapo, o sales volando en una escoba, o desintegras a tu enemigo con un rayo quebrado que te surge de los dedos. Pero los magos reales nunca han dicho que esas cosas formen parte del inventario de la Realidad, y por lo tanto tampoco de la Magia. Es lo que sucede cuando conoces algo a través de obras de ficción.

Si los prodigios, y también las truculencias, de las novelas o películas sobre magos (de Harry Potter a Warlock) fueran ciertos, es decir formaran parte de la Realidad, habría algún testimonio guardado. Hoy todo se llega a saber... Alguna vez alguien habría visto y fotografiado con su teléfono a Peter Carroll sobrevolando un atasco en hora punta en Londres. O habría salido en la prensa el desconcertante descubrimiento de un vecino de Baltimore convertido en estatua de mármol. De hecho estas creencias sobre la Magia no tienen ni pies ni cabeza, y se descubren ilógicas por sí mismas:

Imaginemos que la Magia hiciera aparecer billetes de banco sobre la mesa del mago que los necesitara. La numeración de esos billetes sería la misma de otros billetes existentes, y por lo tanto serían falsos, o los billetes tendrían una numeración propia, más allá de la que emitió la fábrica de moneda, y también entonces serían falsos. Menuda ayudante la Magia, metiéndote en casa un alijo de billetes falsos...

La Magia no trastoca la Realidad, sino que la utiliza. La Realidad entendida como sutileza de posibilidades, como caos de infinitesimales opciones. Es imprevisible qué trayectoria seguirá en su caída una hoja de árbol, qué efectos tendrá la inesperada colisión de dos casualidades. Y si algo es imprevisible es que no está abocado inexorablemente a un resultado, es decir que tiene abiertas varias opciones posibles, entre ellas la que desea el mago.

La Magia, por lo tanto, trabaja sobre eso que genéricamente la gente llama "la suerte". Las brujas en Roma eran llamadas sortiariæ (de donde viene el inglés sorcery) porque eran expertas en la suerte (sortes, el lanzamiento de dados), no sólo prediciéndola, sino también produciéndola. Un mago negro no convierte a su enemigo en un sapo o en una estatua, sino que hace que tenga una insidiosa y posiblemente fatídica mala suerte. Todo lo que le suceda será así "posible", es decir parte de la Realidad. Y no saldrá en los periódicos.


© Miguel AlgOl

2 comentarios:

Miguel Angel Garcia dijo...

Me parece interesante que la magia coopere con el mago para lograr las circunstancias y/o efectos más favorables para la obtención de sus deseos o propósitos, dentro claro de la única Realidad que posibilita los mismos y otros muchos diferentes. Gracias Miguel por esta aclaración.

Baal Ajaramillo dijo...

Muy bueno el articulo Miguel esclarecedor y practico, siempre oportuno-